TRATADO SOBRE EL INNOBLE ARTE DE HACER DE LA VIDA UN PROBLEMA

PROBLEMA Nº1

La gente tiende a evitar problemas, yo los busco. Me gustan los problemas, puedo afirmar que me ponen cachondo y no puedo evitarlo. Les pondré un ejemplo.

Me he enterado hace poco que un vecino se ha hecho de Podemos, lo sé con certeza porque así como en la Alemania nazi muchos alemanes se dejaron bigotillo a semejanza de su amado líder, mi vecino se ha dejado crecer una hermosa coleta que ciñe con goma elástica. Lo lógico en un ser como yo que siente un profundo desprecio por la política sería dejar correr el asunto y hablar del tiempo en nuestros ocasionales y poco frecuentes encuentros. Pero no, mi lógica no sigue estos parámetros, y en cuanto le vi luciendo su larga melena supe que ahí había una oportunidad. Al día siguiente me compré una chapa de Vox y me hice el encontradizo para subir juntos en el ascensor con mi chapa al pecho y una estudiada cara de ingenua inocencia. El primer día me miró con asombro, el segundo con profundo desprecio y el tercero no se pudo aguantar y me insultó con gesto amenazante. Le respondí que no era para tanto “colega”, y que tanto más me daba ser de la extrema derecha como de la izquierda, pero que ahora me había dado por la derecha, “fíjate tú”. En ese momento supe que tenía un problema, y casi me corro del gusto. A partir de entonces he comenzado a recibir notas amenazantes en el buzón, mi felpudo ha desaparecido y me han rayado la puerta de casa. Yo, por mi parte, en cuanto le veo me pongo la chapita de los cojones, y ha habido tardes aburridas de domingo en las que he llegado a estar acechante en el portal solo por el placer de encontrármelo. Tengo un problema, lo sé, y ¡Dios bendito, como lo disfruto!

PROBLEMA Nº2

Me he enterado que tengo un vecino de Vox. Me he comprado una chapa de Podemos.

PROBLEMA Nº3

Fin de semana. He quedado con dos colegas, los únicos que me quedan, para tomar unas cervezas e ir de discoteca. Estando en medio de la pista me he fijado en una rubia entrada en años de sinuosas caderas que se contoneaba en una exagerada danza. No me gustaba, la verdad, y no tenía ninguna intención de hacer lo que hice, pero resultó inevitable porque descubrí “el problema”. La rubia llevaba anillo de compromiso y eso supone siempre una fuente inagotable de problemas. Me sentí tan excitado que inicié un baile de insinuante movimiento pélvico que atrajo a la señora. Bailamos como si estuviéramos solos y desnudos en la más profunda de las oscuridades hasta que llegó el de seguridad y dijo que ya era suficiente, que abandonáramos la pista. Aproveché el desalojo para besarla e invitarla a mi piso, y cuando dijo “no puedo, estoy casada y esto me puede traer muchos problemas” me puse tan cachondo que tuve una erección que me duró hasta el día siguiente. Como soy un caballero la dejé marchar, no pillé cacho pero no me importó, el placer de saber que había creado un problema satisfizo con creces mis instintos más primarios.

PROBLEMA Nº4

Me he follado a la rubia. Resulta que no estaba casada, el anillo era un atrezo que utilizaba para disimular su prolongada soltería. No volveré a verla ni aunque se case, eso no se hace.

PROBLEMA Nº5

Me he levantado temprano y he ido a por el pan. El panadero es un hombre majo, afable y que siempre te recibe con una sonrisa. 1,20 la barra de pan. He revuelto en los bolsillos y al tacto he comprobado que tenía monedas suficientes para la transacción… entonces he atisbado el problema. En vez de sacar las monedas he cogido la cartera y le he dado un billete de cincuenta euros. “¿No tienes monedas?” me pregunta el pobre hombre. Claro que tengo, pero es que no quiero pan, yo quiero problemas y tú me los vas a dar, he pensado. “No, lo siento mucho” contesto con cara de profunda tristeza. El hombre se resigna y me da el pan y el cambio, sonríe como siempre, pero a la tercera vez en la misma semana que le doy un billete de cincuenta euros se enfada, me dice que ya está bien y que él no es el banco de España para dar tanto cambio. “Yo no tengo la culpa, es que no tengo monedas…” y ahí fue cuando más disfruté. Volví un par de veces más pero a la sexta se acabó, me dijo que me fuera. Ahora voy a otra panadería, el pan es peor y el encargado no sonríe, pero le doy el cambio justo. Los problemas me encantan pero en mi barrio las panaderías son escasas.

PROBLEMA Nº6

Mi jefe es un problema en sí mismo, lo tiene todo, es vago, es incompetente, es maleducado, es engreído, es despótico, es ordinario, es… maravilloso, lo adoro. Entro en la oficina, lo veo y no veo más que problemas, no puedo tener un jefe mejor.

PROBLEMA Nº7

A la secretaria del jefe le tengo simpatía. Es una jovencita con cara agradable que no ha de durar mucho tiempo. Antes de que la despidan la invito a salir. No dice ni que sí ni que no, pero creo que le gusto. En la cena de empresa me siento a su lado y no paro de llenarle la copa hasta que sé, por cómo me ríe la poca gracia que tengo, que nos vamos a enrollar. Terminamos la noche en la disco y luego en mi piso. La contemplo mientras duerme plácidamente a mi lado, todo ha sido perfecto pero no estoy feliz, siento un regusto amargo… es la ausencia del Problema.

PROBLEMA Nº8

Han despedido a Isabel y he bloqueado su número de teléfono. Fin del problema.

PROBLEMA Nº9

Hace poco estuve tentado de hacerme político. Son unos genios creando problemas donde no los hay, yo creo que lo hacen para no resolver los auténticos problemas. Conscientes de su incapacidad para solucionar el paro, las pensiones, o el sistema de salud público… inventan nuevos problemas que a nadie le importan para disimular su incompetencia. En su búsqueda constante de la bronca y los titulares encuentran un filón inagotable en el nacionalismo que les da estupendos resultados. Arman un follón, enarbolan una bandera, insultan a los que no son de los “suyos” y muchos les hacen caso. El nacionalismo es genial, yo lo adoro por ser una fuente inagotable de problemas. Al final no me hice político por una simple cuestión de higiene personal.

PROBLEMA Nº10

No tengo vocación alguna, solo sé que me gustan los problemas. Cuando terminé el colegio y mi padre me preguntó que qué iba a estudiar le miré con desolada incertidumbre. Ni idea pensé, pero mi padre en ese momento tenía un periódico en sus manos y el titular decía: “COMIENZA LA HUELGA DE MÉDICOS Y ENFERMOS” y fue como una iluminación. Los médicos se entiende pero ¿los enfermos? Imposible, pero eso daba igual, no importa la verdad solo el titular y para que este realmente impacte hay que generar conflicto, y a mí eso se me da realmente bien. “¡Periodista!” le contesté con una sonrisa triunfal. Mi padre, que me conocía bien, me dio su aprobación. “Hijo, con lo hijo de puta que eres vas a ser un gran periodista”. Y en ello estoy.

PROBLEMA Nº11

Hoy he hecho una entrevista a un pobre hombre. Había encontrado una seta de cinco kilos, la más grande de toda la temporada. El hombre estaba de lo más contento pero la entrevista no tenía punch, le faltaba algo, no sé, el conflicto. Así que le he preguntado que qué opinaba de los “Robasetas”, esos urbanitas que van al campo los fines de semana a llevarse lo que los aldeanos consideran suyo. Me ha respondido con educadas evasivas, he insistido sobre el tema, y al final ha dicho: “Hay que ser respetuoso con la naturaleza y no abusar de sus frutos”, suficiente para mí. Titular: LOS ROBASETAS SAQUEAN EL BOSQUE. El experto… (con nombre y dos apellidos) asegura que un grupo de enfurecidos domingueros le quisieron robar su seta de cinco kilos y que pudo escapar a duras penas… golpes y magulladuras de un informe médico ficticio. Gran éxito de entradas en la edición digital y felicitación de mi superior. A la tarde me ha llamado el pobre hombre para protestar pero no le he cogido el teléfono.

PROBLEMA Nº12

Soy un cazador al acecho de problemas, y soy muy bueno en eso. Estaba en una cafetería y he visto a un hombre entrar a toda prisa buscando algo desesperado. En ese instante he intuido el problema, he corrido al baño y me he encerrado en una urgencia inexistente. El hombre ha empujado la puerta pero, lo siento, ocupado. Un minuto, dos, golpes en la puerta “¿Puede darse prisa por favor?” tres minutos, cuatro, al quinto salgo indiferente a sus prisas, entra y cierra dando un portazo. Me lavo las manos saboreando el problema cuando escucho “¡¡¡Me cago en la puta que se ha acabado el papel de baño!!!”. Claro que se ha acabado, ¡cagón!, como que me lo he llevado yo.

PROBLEMA Nº13

Mis padres, a los que adoro, me pusieron por nombre Rogelio porque les gustaba mucho la marioneta aquella de Doña Rogelia. Era una vieja repelente que una ventrílocua hacía gesticular de un lado para otro diciendo sandeces. Mis padres me contaron que un día se rieron tanto viéndola en la tele que decidieron que si tenían una hija la llamarían Rogelia. Salí yo y les cambié el género pero ellos no cambiaron el nombre. Con el paso de los años ya no les hizo tanta gracia, y viendo los problemas que les causé desde el mismo instante en que nací decidieron no buscar la parejita. Ya me tienen a mí, y les es más que suficiente, ¡Que se jodan!

PROBLEMA Nº14

Nadie me llama Rogelio, todo el mundo, incluso mis padres, me conoce por el diminutivo de Lío, por los muchos que provoco y los tantos en los que me meto. Una vez un compañero de trabajo muy educado se empeñó en mantener el original y en sacarme de mis casillas. Rogelio por aquí, Rogelio por allá, hasta que decidí tomar cartas en el asunto. Le empecé a llamar Rogelio, “Dale este informe a Rogelio” y lo señalaba “Rogelio no vendrá hoy que está enfermo” y no venía “¡Qué simpático es Rogelio!” y la verdad es que era un tipo majo, y así y poco a poco el nombre fue calando, y toda la redacción le fue conociendo por como yo le había bautizado. Fermín, que así se llamaba el pobre hombre, no sabía qué hacer, primero corregía con educación, luego se enfadaba y finalmente se resignó. Ahora es Rogelio y yo sigo siendo Lío.

PROBLEMA Nº15

Hoy he hecho una entrevista a un político local y en un momento dado me ha dicho una mentira sobre su rival en las elecciones. Le he replicado que eso no era posible, que conocía bien el tema y que lo que me estaba diciendo era falso. El político me ha mirado fijamente a los ojos y me ha recordado lo que ya sabía: “¿Qué prefiere usted una verdad o un titular?”. A la mañana siguiente el periódico ha aparecido con la mentira en primera página. Felicitaciones de los compañeros y llamada del agraviado exigiendo la rectificación inmediata. He quedado con él para hacerle una entrevista y me ha prometido una noticia sensacional sobre su rival. Los políticos son, sin duda, una garantía de grandes titulares.

PROBLEMA Nº16

Me ha llamado mi jefe para decirme que ha tenido varias protestas por la información que filtro en el periódico y me ha aconsejado que contraste más mis datos. Le he dicho que tengo una oferta del periódico rival, lo cual era totalmente falso, y que si no está contento conmigo no tenía ningún problema en marcharme. Me ha subido el sueldo y me ha regalado dos entradas para ver el futbol en el palco presidencial.

PROBLEMA Nº17

El fútbol, como deporte en sí, no me gusta pero me encantan sus aficionados, especialmente los más viscerales. Mi equipo preferido siempre es el contrario al de mi entorno más cercano. Cuando mete un gol mi “equipo preferido” me levanto gritando como un energúmeno para espanto de la afición rival. Todo era muy divertido hasta que un día casi me ostian y casi como que no.  Comprendí que debía moderar mi entusiasmo en su justa medida.

PROBLEMA Nº18

He ido al palco a ver el fútbol. A mi lado se ha sentado un hombre orondo con bufanda al cuello, así que ya sabía a qué equipo tenía que animar. Con el pitido inicial me comenta pensando que compartimos equipo “A ver si ganamos este partido y nos ponemos primeros” le sigo la corriente, pobre ingenuo, no sabe lo que le espera. Media parte de tedio y gol de “mi equipo”. Pego un salto que ni en las olimpiadas “¡¡¡Gooooooooooooool, Gooool, Gol!!!!” el pobre hombre me mira con espanto y balbucea “Pero yo pensé que…” No le dejo terminar “¡Gol y a tomar por el culo!”. No vuelve a dirigirme la palabra en todo el partido. Cero uno ganamos y pego otro salto que casi me descalabro “Ya te dije yo que les ganábamos a estos paquetes”.

PROBLEMA Nº19

Me encantan los pasos de peatones. Cuando veo a un peatón cruzando uno me lanzo con mi vehículo a toda velocidad para frenar en el último instante. La cara de terror de los peatones es maravillosa y la bronca que me montan después pura gloria. Yo pongo cara de compungido, junto las manos en señal inequívoca de arrepentimiento y según en que termine la bronca me voy en silencio o haciendo una peineta por la ventanilla.

PROBLEMA Nº20 (EL GRAN PROBLEMA)

Me he enamorado de la persona equivocada ¡Es genial, tengo un problema de imposible resolución! es Reme, una nueva compañera de redacción. Al verla entrar con su pelo corto y sus gafas de rock and roll he sentido la llamada de lo salvaje y le he dicho: “Hola, me llamo…” y me ha cortado con un contundente “¡Calla, hijo de puta, que ya sé quién eres!”. Me ha dejado sin habla y con el corazón en vilo, ¡Esta es mi chica! Me he enterado que su padre es el experto en setas.

PROBLEMA Nº21

Esta noche he soñado con Reme. Estaba desnuda haciendo fotocopias y cuando se me ha insinuado con un inequívoco guiño me he acercado como un sonámbulo para tocarle el culo. En ese instante la fotocopiadora ha empezado a vomitar papel y más papel inundando la oficina y haciendo desaparecer al objeto de mis deseos. En mi desesperación me he zambullido en el mar de fotocopias para descubrir horrorizado lo que estaba escrito en cada una de ellas: “Reme es tu problema de imposible solución” “Reme es tu problema de imposible solución” “Reme es tu problema de imposible solución” y así hasta el infinito. Ha sido algo orgiástico y finalmente me he despertado sudando y con una pegajosa polución nocturna que me ha dejado claro que Reme es el paraíso sin solución que estaba buscando.

PROBLEMA Nº22

Llego entre nervioso y excitado a la oficina. He intentado un nuevo y tímido acercamiento a Reme. Mientras estaba en la sala de descanso haciéndose un café me he hecho el encontradizo y he iniciado como quien no quiere la cosa una insustancial charla sobre el buen tiempo que hace y lo agustito que se está tomando una cervecita, “¿eh?”, y cuando pensaba que mi conversación estaba dando sus frutos Reme ha vertido su café hirviendo sobre mi camisa y he dado un alarido que se ha oído en toda la oficina. Me ha dejado escalado y más enamorado que nunca. No sé que tiene esta chica, si es la mala ostia o ese perfume repulsivo que avisa desde lejos de su presencia y altera el latido de mi corazón. Mañana intentaré una nueva aproximación pero esta vez cuando no esté tomando café.

PROBLEMA Nº23

En el descanso he ido a buscar a Reme y me la he encontrado coqueteando con Rogelio. Por una vez en mi vida me hubiera gustado ser Rogelio, pero no, soy Lío, y la voy a liar. Terminado el coqueteo me he reunido con aires misteriosos con Rogelio para asegurarle que tengo un contacto que me ha informado que en la Sierra de Guadarrama hay una plantación de marihuana clandestina. El reportaje sería la bomba, pero “necesito tu inestimable ayuda, hay que localizar la plantación”. Rogelio, que siente admiración por mi olfato periodístico, no ha dudado en ofrecerse y de esta forma lo he tenido toda la semana recorriendo la sierra y alejado de mi amada. La semana que viene le haré perderse por la Sierra de Cuenca.

PROBLEMA Nº24

Nuevo intento de acercamiento. La he visto entrar a la oficina y que iba hacia el ascensor y he ido a todo correr para subir con ella. Me ha mirado con esa furia reconcentrada que tanto me gusta y tanto temo. El silencio era tenso y para mi sorpresa ha sido Reme la que ha roto el hielo ”¿Te gustan las setas?” “Me encantan” “Pues mi padre tiene una cesta de setas especialmente recogidas para ti” Temiéndome lo peor he contestado “No hace falta que se moleste” “No es molestia, mañana te las traigo”. Al día siguiente me ha dejado la dichosa cesta encima de mi mesa con una tarjeta que decía “Qué te aprovechen”. Me he pasado dos horas investigando en internet tratando de discernir si eran venenosas. Ante la duda le he regalado la cesta a Rogelio, espero que no le pase nada.

PROBLEMA Nº25

Rogelio ha aparecido por la oficina sin síntomas de envenenamiento, lo cual lo he tomado como un signo favorable a mi relación con Reme. Supongo que la realidad es menos benévola, y que Reme no quería matarme, simplemente deseaba hacerme pasar un mal rato. En cualquier caso el optimismo ha inundado mi espíritu y me he atrevido a un gesto galante, le he regalado una rosa con una nota que decía: “Me gustaron mucho las setas, pero más me gustas tú”. Ha sido sin duda audaz, arriesgado, romántico. A escondidas la he visto recibir mi regalo, leer la nota y arrojar la flor a la papelera, lo que ha provocado la confusión de mis sentimientos. Por un lado estoy desolado por mi amor despreciado, por el otro eufórico por un problema que crece y crece cada día más. Dolor y alegría, pasión y desolación, amor y problemas. Sin duda estoy viviendo la mejor época de mi vida.

PROBLEMA Nº26

Visto que Reme no me hace caso he decidió hacer un paréntesis e irme de juerga con mis amigos. El alcohol será mi mejor medicina y mis dos amigos la mejor de las compañías. Son Aquenó y Sinver. A Aquenó le bauticé una noche a las tantas de la madrugada. Iban a cerrar la disco y como me aburría no se me ocurrió otra cosa que decirle: “A que no te bebes el cubata de un trago” y el tío dijo “A que sí”, y se lo ventiló en un segundo. Asombrado le dije, “A que no te bebes otro” “A que sí”, se fue a la barra, pidió un whisky con Coca-Cola y se lo bebió al instante. Aquello no tenía lógica pero ya que había empezado no quise dejarlo “Eres un animal, no creo que te bebas otro” “Ya no me apetece” pero yo insistía “Conocí a un tipo que se bebió cinco cubatas de golpe” “Paso” entonces una lucecita iluminó mi cerebro y di con la palabra clave “A que no…” “¿Qué no? A que sí” y acabó con un pedo que no podía ni sostenerse. Esa noche descubrí su don, y cada vez que puedo me aprovecho de él. “A que no haces esto”, o “A que no haces aquello” y no puede evitarlo y siempre es “A que sí”.

PROBLEMA Nº27

A mi otro amigo le apodé Sinver que viene de sin vergüenza. Es abogado, el mejor que conozco, o al menos el más despiadado, capaz de defender a la peor calaña de la sociedad y de realizar las mayores bajezas con tal de salir airoso de los juicios. Violadores, asesinos, estafadores, narcotraficantes, etc. conforman su selecta lista de clientes, y todos se dejan asesorar por Sinver confiados en sus métodos expeditivos y en su total ausencia de escrúpulos. Una vez le tocó defender a un inocente, era un ser desvalido al que habían acusado de violación, y su defensa se basó en la imposibilidad del crimen porque el acusado era impotente. Tanto empeño puso en su alegato final que sugirió que la propia jueza podría comprobar el hecho eximente acostándose con el acusado. La jueza no daba crédito a lo que estaba oyendo, el público se aguantaba la risa y el preso ponía cara de resignación pero al final Sinver ganó el juicio además de una severa amonestación. No le importó, que la victoria le redimía de todos los castigos. Una noche le pregunté por sus motivaciones profesionales y me dijo “El artículo 24.2 de la constitución establece que todo acusado deberá ser asistido por un abogado penalista” “Vale, ahora en serio, ¿por qué lo haces?” “¿Por qué va a ser? por dinero”.

PROBLEMA Nº28

Estábamos en un bar a las tantas de la madrugada cuando me he fijado que en la barra estaba Reme con un energúmeno que a la legua dejaba ver sus libidinosas intenciones. Me he escondido como animal al acecho, sin poder acercarme pero sin querer irme. Reme no parecía demasiado entusiasmada con el entusiasmo de su acompañante así que cuando Sinver ha propuesto que nos fuéramos a una discoteca he decidido actuar. Antes de salir del bar le he dicho a Aquenó “A qué no le jodes el plan a aquel tío con la morena de gafas” “A que sí”. Aquenó tiene, además del mencionado don, una innata capacidad de improvisación. Se ha acercado a la parejita contoneando las caderas y agarrándole el brazo al mostrenco le ha soltado en plan maricón “Hola guapo, lo pasé muy bien la otra noche contigo, llámame cuando quieras” y sin más le ha mandado un beso acompañado de un guiño y se ha ido tan campante. El desgraciado se ha quedado con la boca abierta y he visto como Reme más que enfadada parecía aliviada, por fin podría librarse del pesado ese. De nuevo ha triunfado mi amor por Reme, y, agradecido, le he invitado a Aquenó al resto de cubatas de la noche.

PROBLEMA Nº29

Lunes, he vuelto a ver a Reme después del largo fin de semana. Cada vez me gusta más pero estoy confuso, no se me parece en nada. Es amable, cae bien a todo el mundo, se esfuerza en cooperar, se arrima al término medio y huye de los conflictos. Somos el día y la noche, el agua y el aceite, el polo norte y el sur… somos tal para cual. Ella es Reme que viene de Remedios, y yo soy Lío, que viene de liante. Ella soluciona problemas yo los busco. La adoro por partida doble, es el amor de mi vida y a la vez mi mayor problema.

PROBLEMA Nº30

Nuevo fracaso y desesperación. Hemos tenido que ir juntos a cubrir un reportaje sobre una anciana que había perdido a su lindo gatito. El tema era apasionante, no por el gato en sí, si no por la compañía de Reme. He sido pura amabilidad y todo sonrisas pero cuando la adorable ancianita ha comenzado a lloriquear mientras describía su lindo gatito desaparecido y lo he oído maullar en otra habitación y lo he encontrado en la cesta de la ropa sucia no he podido evitar decir “Señora, usted no ha perdido al puto gato, usted está más sorda que una tapia”, entonces Reme me ha reñido por ser un desconsiderado y yo le contestado que daba igual, que la jodida sorda no me oía y que no habíamos hecho más que perder el tiempo. No parece que le he convencido, porque ha ido a consolar a la ancianita y no me ha vuelto a dirigir la palabra en toda la tarde. Creo que debo moderar mi lenguaje y mis instintos criminales si quiero enamorar a Reme.

………

PROBLEMA Nº31

He regresado a la redacción enfadado por mi fracaso y por una noticia que no hay por donde cogerla. Me he sentado ante el teclado y haciendo un enorme esfuerzo de imaginación he conseguido escribir un brillante artículo sobre una mafia albanokosovar que secuestra gatitos a ancianas desvalidas para luego venderlos en el mercado negro. Me ha quedado estupendo, especialmente el título: “GATITOS EN PELIGRO”, y, todo ilusionado, he ido a enseñárselo a Reme para que me diera su aprobación. Lo ha leído horrorizada, y, sin dar crédito a la veracidad de los datos aportados ni a mi elegante prosa, me ha dicho “Tú no estás bien de la mollera”. No sabía si tomármelo como un cumplido o no. Entonces me ha entregado el artículo que ella había escrito donde se reflejaba la dura realidad de la soledad de muchos ancianos que, desvalidos, no tienen quien les ayude a encontrar a sus seres más queridos, en este caso a un lindo gatito. Me ha dejado impresionado con su capacidad de empatía, por el enfoque social de su argumentación y por la ternura en el tratamiento que a punto ha estado de llevarme a un sentimental lagrimeo. He pensado “Esto es el verdadero periodismo y no lo que yo hago”. Le he dado mi beneplácito y lo ha mandado a imprenta.